En fin, en este caso volvimos a tener en cuenta el trabajo corporal previo a cualquier sesión de estudio o actuación. Al tiempo que Adelaida y yo practicábamos los ejercicios de calentamiento y distensión en el escenario, el público, alumnado y profesorado, lo hacía en su sitio.
Después planteé la siguiente pregunta: "¿qué hay que hacer para estar bien sentado?" La respuesta fue unánime: "Apoyar la espalda en el respaldo". Y, aunque la respuesta es correcta, se debe tener en cuenta otro punto importante: el apoyo de los pies en el suelo. La mayor parte del alumnado si apoya su espalda en el respaldo será dejando las piernas colgando de la silla. Estas piernas pesan mucho y después de un rato tiran del resto del cuerpo, de la columna, hacia abajo.
En caso de tener que escoger una de las dos opciones siempre será mejor tener los pies apoyados en el suelo. Y eso fue lo que llevamos a la práctica para que Adelaida empezase con buen pie, nunca mejor dicho, su actuación.
Primero intervino ella sola. Ha mejorado bastante desde la primera vez que tocó el curso pasado. En aquella ocasión, como era a principio de curso, solamente podía pasar el arco por las cuerdas.
Después repitió la misma obra para que el alumnado pudiese experimentar la sensación de cosquilleo que produce la vibración del cello.
Prestaron tanta atención que incluso seguían la partitura con Adelaida.
Tras los ejercicios de respiración llegó el momento de probar el clarinete.
Espero que Adelaida y su papá, que también asistió a la sesión, así como el resto del alumnado y profesorado que participó, hayan practicado mucho este ejercicio desde que se lo expliqué. Me contarán qué tal les fue con él en la próxima sesión, que será el miércoles 11 de abril.
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